Casas y townhouses
Grama artificial para patios y yardas en Miami
El frente, el patio de atrás, la orilla de la piscina o esa esquina donde nunca creció nada porque no le da el sol. Se instala una vez, queda pareja y se ve igual en agosto que en enero.
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Miami-Dade y Broward, los dos condados enteros
Por qué tiene sentido justo en Miami
Miami-Dade permite regar dos días por semana. Un césped natural en esta latitud necesita más que eso para no amarillear, así que la mayoría de las yardas de la ciudad viven en un empate: o se pasan de la norma, o se aguanta el color quemado de julio.
La grama artificial saca ese problema de la ecuación. No se riega, no se corta y no depende de la lluvia ni de la sombra. En un patio que se usa —niños, perros, piscina— también resuelve lo otro: no hay barro después del aguacero de la tarde ni tierra pegada en la planta de los pies.
La sombra, la piscina y las esquinas imposibles
Los sitios donde el césped natural nunca prende son los mismos siempre: debajo de un árbol grande, en el lateral estrecho entre la casa y la valla, y en la franja que la casa mantiene en sombra media tarde. Ahí no falta agua, falta luz, y con luz no se negocia.
La orilla de la piscina es otro caso aparte. El agua que sale salpicada lleva cloro o sal según el sistema, y eso quema el césped natural y se lleva la tierra por delante. La grama artificial no reacciona al cloro ni a la sal, y bien rematada contra el borde del pavimento no deja la franja de tierra que se convierte en lodo cada vez que alguien sale del agua.
Con perros: el olor no lo trae el producto
La duda que más se repite. El olor aparece cuando el líquido se queda dentro en vez de irse: base poco permeable, relleno que retiene o una instalación sin caída. Con una base drenante bien compactada, el pipí atraviesa la fibra igual que atraviesa el agua de lluvia y se va por debajo.
El resto es mantenimiento normal: lo sólido se recoge como en cualquier jardín y una pasada de manguera cada cierto tiempo hace el resto. Si en la casa hay perro, dilo en la visita: cambia el tipo de relleno que conviene y la caída que se le da a la base.
Lo que decide si a los tres años sigue perfecta
No es la grama. Es lo que hay debajo. La parte que no se ve —retirar lo que había, nivelar y compactar la base drenante— es la que decide si el patio se mantiene plano o si aparecen hundimientos y arrugas. Es también la parte que se recorta cuando alguien da un precio muy por debajo del resto.
La otra mitad es el detalle de acabado: toda la fibra orientada en la misma dirección (si no, con el sol de frente se ven manchas de color donde cambia el sentido), las uniones alineadas y los bordes anclados. Eso es lo que separa una yarda que parece césped de una que parece una alfombra puesta encima.
Patios reales que hemos entregado

Patio con árbol y piscina
Alrededor del tronco se deja el alcorque abierto y se corta a mano, para que el árbol siga respirando. Debajo de un árbol es justo donde la grama natural nunca llegó a agarrar.

La misma casa, el patio
El patio entero de esa misma casa, cerrado por el seto y rematado contra el borde curvo del pavimento. Una curva se lleva media mañana. Si está bien hecha, nadie la mira.

Patio frente al lago
Con el lago delante, el patio era lo único que desentonaba: grama quemada y tierra hasta la valla. El cambio se ve desde la casa de enfrente.
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El mismo patio, desde el porche
La grama llega hasta la tarima de madera y hasta las macetas sin dejar cantos a la vista. Es un patio que se usa, no uno de foto.
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Piscina larga con reja de seguridad
Una superficie tan grande y tan a la vista enseña cualquier ondulación del terreno. Está nivelada de la pared de la casa al borde de la piscina, sin una junta que se note.

Patio con valla de madera
La grama llega al filo del concreto sin ese escalón que aparece cuando la base no se compacta bien. Es lo que se pisa el primer día y lo que se nota a los tres años.
Preguntas sobre este servicio
¿Se puede poner encima del césped que ya tengo?
No. Debajo queda materia orgánica que se pudre y se hunde, y en unos meses el suelo deja de estar plano. Lo que había se retira y en su sitio va una base drenante compactada. Es más trabajo y es la diferencia entre que dure o no.
¿Cuánto tarda una yarda de casa normal?
La mayoría de los patios residenciales se hacen en uno o dos días de trabajo, según el tamaño, lo que haya que retirar y el acceso que tenga la propiedad. En la visita te decimos los días concretos de tu caso, no una media.
¿El cloro o la sal de la piscina la estropean?
No. La fibra no reacciona con el cloro ni con el agua salada, que es justo por lo que funciona bien en la orilla. Lo que sí importa ahí es el drenaje: el agua que salpica tiene que poder irse por debajo y no quedarse encharcada contra el borde.
¿Quieres saber qué costaría tu patio?
Vamos, lo medimos y te damos el precio por escrito. Es gratis y no te compromete a nada.